martes, 16 de diciembre de 2014

Ficha de investigación. Unit 4.

Investigamos.
1) ¿Qué es la población activa? ¿Y la inactiva?

2) Define población ocupada y desocupada.

Investigamos aquí.


3) Vamos a averiguar el número de parados en España, en Andalucía y en Málaga.





4) Investiga sobre las diferencias entre hombres y mujeres respecto al trabajo.



jueves, 11 de diciembre de 2014

martes, 2 de diciembre de 2014

Advent Calendar.


A letter to Santa.

Vamos a escribir una carta a Santa Claus. Haz click y te saldrá la plantilla para escribirle.
Otro modelo.

9 Easy Steps for a Great Letter to Santa

1..Put on some Christmas music.
2. Ask your parents for some paper and a pen. You can use any Dear Santa letter template
3. Start your letter with a greeting. Good ways to start your letter include "Dear Santa" or "Dear Santa Claus."

4. Let Santa know who's writing the letter. Of course he knows who you are! But you need to let him know that it's you that is writing the letter because he gets so many letters every day.

5. Ask Santa how he's been. Santa only hears from you once a year, so before you start asking about toys, it's polite to ask how he's doing or how the reindeer and elves and Mrs. Claus have been.


6. Tell him how good you've been this year. Before you ask for toys, you'll also want to remind Santa Claus of some of the good things you've done this year. Have you been nice to your sister or brother? Have you helped your parents by putting all your toys away? Santa already knows these things because he sees you when you're sleeping and knows when you're awake, but he likes to be reminded of the reasons you should be on Santa's Nice List.

7. Politely let him know what toys you'd like. Ok, you've asked about his life and told him how good you've been, so NOW you can let him know what toys you'd like. Try to keep your list to the two or three things that you want the very, very most. That way he'll know which gifts to bring.

8. Thank Santa for being so kind and close your letter with your signature. After asking Santa for a few toys, be sure to thank him for his kindness by saying something such as, "Thank you, Santa, for bringing so much joy to kids like me" or "Thanks, Santa, for bringing me toys every year." Santa loves little kids who are polite. Then end your letter with a closing such as "Sincerely" or "Love" or "Best wishes" and sign your name.

9. Give the letter to your teacher.

Then wait patiently for your reply! He's a very busy man, but he always answers all his mail with a Christmas letter from Santa.


Santa Claus
S. Claus Main Post Office
FI  96930
Artic Circle


Christmas songs

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Thanks Giving.

Paso a paso:

  1. Lo primero que tenemos que hacer es unos cortes al tubo de papel. Para ello podemos primero dibujar a lápiz o rotulador unas guías para saber por donde tenemos que cortar. En la primera foto de abajo tenéis el patrón.
  2. La cabeza y las alas se recortarán en forma de triángulo. Son tres triángulos por la parte de delante.
  3. Luego para hacer la cola haremos unos 5 cortes por la parte posterior del tubo de cartón.
  4. Una vez hayamos hecho todos los cortes procederemos a doblar la punta del triángulo frontal para formar el pico del pavo real.
  5. Doblamos luego las alas (los dos triángulos de los lados.)
  6. Finalmente separamos un poco las tiras que formarán la cola del pavo real.
  7. Ahora toca decorar el pavo con la purpurina. Para ello podemos poner un poco de cola en cada tira de cartón con ayuda de un pincel y luego espolvoreamos la purpurina.


viernes, 14 de noviembre de 2014

jueves, 13 de noviembre de 2014

Rosa Caramelo.



ROSA CARAMELO. Adela Turín.

Había una vez en el país de los elefantes... una manada en que las elefantas eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes, y la piel de color rosa caramelo. Todo esto se debía a que, desde el mismo día de su nacimiento, las elefantas sólo comían anémonas y peonias. Y no era que les gustaran estas flores: las anémonas- y todavía peor las peonias- tienen un sabor malísimo. Pero eso sí, dan una piel suave y rosada y unos ojos grandes y brillantes.
Las anémonas y las peonias crecían en un jardincillo vallado. Las elefantitas vivían allí y se pasaban el día jugando entre ellas y comiendo flores.
“ Pequeñas”, decían sus papás, “ tenéis que comeros todas las peonias y no dejar ni sola anémona, o no os haréis tan suaves como vuestras mamás, ni tendréis los ojos grandes y brillantes, y, cuando seáis mayores, ningún guapo elefante querrá casarse con vosotras”.
Para volverse más rosas, las elefantitas llevaban zapatitos color de rosa, cuellos color de rosa y grandes lazos color de rosa en la punta del rabo.
Desde su jardincito vallado, las elefantitas veían a sus hermanos y a sus primos, todos de un hermoso color gris elefante, que jugaban por lasabana, comían hierba verde, se duchaban en el río, se revolcaban en el lodo y hacían la siesta debajo de los árboles.
Sólo Margarita, entre todas las pequeñas elefantas, no se volvía ni un poquito rosa, por más anémonas y peonias que comiera. Esto ponía muy triste a su mamá elefanta y hacía enfadar a papá elefante.
“Veamos Margarita”, le decían, “¿Por qué sigues con ese horrible color gris, que sienta tan mal a un elefantita?¿Es que no te esfuerzas?¿Es que eres una niña rebelde?¡Mucho cuidado, Margarita, porque si sigues así no llegarás a ser nunca una hermosa elefanta!”
Y Margarita, cada vez más gris, mordisqueaba unas cuantas anémonas y unas pocas peonias para que sus papás estuvieran contentos. Pero pasó el tiempo, y Margarita no se volvió de color de rosa. Su papá y su mamá perdieron poco a poco la esperanza de verla convertida en una elefanta guapa y suave, de ojos grandes y brillantes. Y decidieron dejarla en paz.
Y un buen día, Margarita, feliz, salió del jardincito vallado. Se quitó los zapatitos, el cuello y el lazo color de rosa. Y se fue a jugar sobre la hierba alta, entre los árboles de frutos exquisitos y en los charcos de barro. Las otras elefantitas la miraban desde su jardín. El primer día, aterradas. El segundo día, con desaprobación. El tercer día, perplejas. Y el cuarto día, muertas de envidia. Al quinto día, las elefantitas más valientes empezaron a salir una tras otra del vallado. Y los zapatitos, los cuellos y los bonitos lazos rosas quedaron entre las peonias y las anémonas. Después de haber jugado en la hierba, de haber probado los riquísimos frutos y de haber comido a la sombra de los grandes árboles, ni una sola elefantita quiso volver nunca jamás a llevar zapatitos, ni a comer peonias o anémonas, ni a vivir dentro de un jardín vallado. Y desde aquel entonces, es muy difícil saber viendo jugar a los pequeños elefantes de la manada, cuáles son elefantes y cuáles son elefantas,
¡¡ Se parecen tanto !!